Democracia comunista es heredera del movimiento
democrático obrero, y lucha:
El objetivo es participar en el movimiento real del
proletariado mundial por la mejora de las condiciones de vida, y para cambiar la
sociedad – militando, entre otras cosas, por la propiedad colectiva de los
medios de producción, de transporte, de comunicación, así como para suprimir
los estados.
Una revolución socialista-comunista internacional sólo
podrá ser llevada a cabo de manera democrática, y la democracia auténtica
solo podrá ser conquistada por una revolución de este tipo.
La lucha por el socialismo-comunismo implica
necesariamente el fin de la división entre los que dirigen y los que ejecutan.
Esta separación debe dejar de existir en las luchas y en las estructuras de
lucha: Asambleas generales, colectivos, comités de huelga, consejos, sindicatos,
partidos… La democracia interna a todos los niveles y de manera constante es
una exigencia indispensable, lo cual implica el rechazo de todo sistema de
“permanentes” y “profesionales”, la dirección de un movimiento o de una
estructura debe permanecer en las manos de todos los que forman parte de ella.
Este funcionamiento basado en la democracia directa es una prefiguración de la
democracia directa que será establecida en una sociedad libre y emancipada,
liberada de toda forma de alienación.
El luxemburguismo es un pensamiento marxista
revolucionario, libre y en movimiento. Es una herramienta que puede ser cambiada,
mejorada y superada, en la lucha de las clases dominadas (trabajadores,
desempleados…) contra la clase dominante y contra la sociedad de clases misma.
En el ámbito cotidiano, participamos, en la medida de
nuestras posibilidades, en el movimiento real por la abolición del capitalismo
y el establecimiento de la democracia directa mundial.
Nos inspiramos en diferentes corrientes revolucionarias
democráticas que han existido en los dos últimos siglos. En particular, nos
reclamamos de la tendencia “luxemburguista” de los movimientos de comienzos
del siglo 20, pero también de la corriente “marxista de izquierda” de
Mayo-Junio de 1936, del Mayo de 1968 y de las diferentes movilizaciones por la
emancipación en el mundo entero.
Inspirándonos en los análisis de Rosa Luxemburg (a
partir de 1904), observamos que las políticas de los “leninistas” en el
poder fueron dramáticamente opuestas a nuestros principios marxistas. A partir
de 1917 y hasta hoy en día, los diferentes gobiernos de obediencia
“leninistas” han dejado atrás todos los objetivos del socialismo y del
comunismo; por el contrario, han establecido un sistema estatalista, jerárquico
y autoritario, de partido único y con una economía capitalista centralizada (capitalismo
de Estado). Esos partidos han abandonado los principios revolucionarios y democráticos
más elementales, y sus dirigentes se convirtieron en nuevas clases dominantes y
explotadoras.
Militamos por una revolución democrática mundial
dirigida por el propio pueblo, con los objetivos siguientes:
Esta nueva sociedad, de tipo socialista-comunista, será
“una asociación en la cual el libre desarrollo de cada cual es la condición
del libre desarrollo de todos” (Karl Marx, El Manifiesto Comunista).
Por el comunismo democrático / Autoemancipación y consciencia / Por una revolución no violenta / Démocratie Communiste (francés) / democratie.communiste (AT) laposte.net
